Finanzas Federales

Ciencia de las finanzas públicas

1. Concepto y terminología

La palabra analizada proviene, en el latín medieval, del verbo latino “finire”, del cual emanaron el verbo “finare” y el término “finatio”, cuya significación sufrió algunas variantes.

1. En un primer período designaba una decisión judicial, después una multa fijada en juicio, y finalmente los pagos y prestaciones en general.

2. En un segundo período (alrededor del siglo XIX) se consideró que negocios “financieros” eran los monetarios y bursátiles.

3. En un tercer período ser circunscribió la significación de la palabra “finanzas”, empleándola únicamente con respecto a los recursos y los gastos del Estado y las comunas.

A la voz “finanzas” se le suele adicionas la palabra “públicas”, con el deliberado propósito de distinguir las finanzas públicas estatales de las privadas.

En no pocas oportunidades se utiliza el término en estudio en el sentido de finanzas privadas (expresión que hace referencia a problemas monetarios, cambiarios y bancarios en general, y a los económicos que conciernen a los particulares) y ello es motivo de confusiones idiomáticas incluso en la República Argentina existió en un tiempo un Ministerio de Finanzas con atribuciones ajenas a las finanzas públicas.

A la ciencia de las finanzas (finanzas públicas) se la suele también denominar ciencia de la hacienda (o de la hacienda pública)

Pero todos estos términos hacen referencia a la ciencia que estudia la actividad desarrollada por el Estado para obtener ingresos y efectuar sus gastos.

1. Introducción

La disciplina a la que le corresponde estudiar la actividad financiera crea disyuntivas, que se plantean a la hora de establecer su ubicación dentro de las ramas del saber. También hay disidencias en cuanto a su carácter científico o meramente informativo, y a si es válido que estudie tanto los medios como los fines del Estado, o bien se limite a analizar sólo los primeros.

Para Harold Groves, “el de la hacienda pública es un importante campo de investigación en el que se estudian los ingresos y los egresos de los gobiernos, tanto federales como estatales o locales”. Según el autor “varios son los puntos de vista desde los que cabe apreciar la hacienda pública como, por ejemplo, el del abogado y el contador. Tanto el uno como el otro tratan el tema desde el punto de vista de los intereses del contribuyente, al que orientan en el cumplimiento de su deber de pagar los impuestos, pero procurando la reducción de éstos para la ventaja personal del aquél.

Sostiene Adolfo Atchabahian que “el hombre llega constituirse en formas de comunidad y de sociedad” y que “ la culminación de este proceso consiste en el Estado, comunidad política perfecta, asentada sobre un territorio e integrada por individuos ligados a una autoridad pública por relaciones de subordinación. También sostiene que entre las diversas entidades (el hombre, la familia, el gremio, el municipio, la provincia, el Estado) “hay un grupo amplio y complejo de acciones, destinado a satisfacer las necesidades mediante la aplicación de bienes materiales o la prestación de servicios útiles. Este último sector de la conducta de los entes da origen a la actividad administrativa de naturaleza económica llamada hacienda.

La hacienda es, por consiguiente, la coordinación económica de la actividad humana y de los bienes.

Si aplicamos el concepto de hacienda a la esfera del Estado, ésta puede definirse como la coordinación económica activa de personas y de bienes económicos, establecida por los habitantes afincados en su territorio, con la finalidad de satisfacer las necesidades de orden colectivo o común que los individuos no podrían satisfacer aisladamente.

Los elementos que se presentan en la hacienda pública son:

1. El sujeto, que es un ente colectivo formado por la reunión de los habitantes en un lugar;

2. La materia administrable, que es el patrimonio del Estado, o sea, el conjunto de bienes pasibles de posesión estatal;

3. La actividad, ejecutada por los órganos administrativos y que sirve para dar vida a la hacienda, pues la pone en acción,

4. La finalidad específica, que es satisfacer las necesidades colectivas, como rasgo claramente distintivo de la hacienda pública respecto de toda la hacienda privada.

1. Existencia, carácter científico y utilidad de las finanzas públicas

3.1. Existencia de las F.P.

Dice Sainz de Bufanda que “no existía propiamente una ciencia de la hacienda, sino un conjunto de criterios políticos o administrativos, de carácter empírico, sobre los ingresos y los gastos públicos. La hacienda se transformó en objeto del conocimiento científico cuando se aplicaron a la actividad financiera los métodos y conceptos propios de la ciencia económica”. A su vez, el autor admitió “un cierto grado de autonomía, pero siempre dentro del ámbito general de la teoría económica”

Si consideramos el desarrollo del pensamiento financiero, encontramos los esbozos empíricos antes del siglo XVII y observamos su evolución en este siglo (cameralismo, fisiocracia, liberalismo clásico) encuadrando el actuar financiero en la ciencia económica. Esta situación se mantuvo hasta la segunda mitad del siglo XIX; luego, las cosas fueron cambiando, especialmente a partir de las obras de Von Stein y Leroy Besulieu quienes diferenciaron lo financiero de lo económico.

Menos aún se justifica la negación de las F.P. ante la aparición de importantes autores como Gangemi, Morselli, Griziotti, Duverger, Mehl, Groves, Neumark, Gerloff, Ahumada y otros.

Con lo anterior se concluye en que existe un campo de conocimientos individualizado con el nombre indistinto de “Finanzas públicas” o “hacienda pública”.

3.2. Subsistencia de las F.P.

Según Ferreiro Lapatza, han sido efímeros los resultados que han conseguido los intentos de construir una única ciencia de la hacienda que de conocer todos los aspectos de la actividad financiera.

Sáinz de Bufanda advierte que “la ciencia de la hacienda se enseña como derecho o como economía, y a veces también como política o como sociología”.

Conforme estas aseveraciones; “su subsistencia es imposible porque niega la especialización, y si sobrevive es por inercia, pero bajo su nombre se enseña cualquier cosa, desde derecho hasta sociología.

H. Villegas discrepa con estas opiniones y sostiene que “en muchas de las cátedras de las facultades de Derecho se sigue dando H.P. generalmente unida al derecho financiero o al tributario, si bien es cierto que en otras casas de estudios se ha operado la separación e, incluso, la supresión de las F.P.. No obstante, la asignatura continúa vigente en las facultades de Ciencias Económicas”.

Con lo cual se concluye que las F.P. tienen una lograda tradición histórica y constituyen una parcela del entendimiento humano cuya vigencia, hasta la fecha, nada parece tener de efímera.

3.3. Carácter científico (o no) de las F.P.

Expresa Sáinz de Bufanda que son “disciplinas autónomas o sustantivas” aquellas que utilizan métodos propios para crear diferentes esferas de conocimiento científico.

En cambio son “disciplinas informativas” aquellas cuya misión no es investigar sino recoger y ordenar los resultados obtenidos por dos o más ciencias autónomas sobre un campo real.

Según Ferreiro, al lado de las disciplinas autónomas (únicas científicas) es posible, con un fin didáctico y para orientar la política financiera, construir una ciencia de la hacienda de carácter informativo y coordinar en ella los conocimientos obtenidos en cada una de las disciplinas autónomas.

Como puede verse, y cualquiera sea la calificación científica asignada, los escritores citados reconocen importantes objetivos a la H.P. Por un lado, el de recopilar o reunir (recoger) y el de agrupar o clasificar (ordenar) los distintos aspectos de la actividad financiera, y en otro el de combinar, ordenar y armonizar tales elementos (coordinar). Es decir, aun los tratadistas que con más énfasis niegan la categoría científica a las F.P., le atribuyen importantes funciones.

Como concepto de ciencia, se considera tal “el cuerpo de doctrina metódicamente formado y ordenado que constituye un ramo particular del saber humano” (Enciclopedia Espasa)

En el transcurrir de los tiempos, las F.P. lograron construir un cuerpo doctrinal que, utilizando diversos métodos ha recopilado, clasificado y armonizado un sector de conocimientos, en forma tal de convertirlo en una rama particular del saber.

Es perfectamente posible concebir una ciencia que obedezca a razones no sólo teóricas sino también prácticas.

Se da por descontado que se deberá adoptar un cierto procedimiento metodológico, única forma en que los resultados logrados puedan ser comprobados por otros hombres de ciencia. Pero de ningún modo dichos resultados necesitan ser exactos, evidentes ni universales en forma absoluta. Esta concepción del pensamiento científico ha permitido la elaboración de importantes disciplinas, especialmente las ciencias sociales y políticas, a las cuales se les había negado carácter científico.

Para H. Villegas, con el alcance dado “es posible una ciencia de las F.P., en cuanto ofrece una síntesis organizada, estructurada y armonizada del conjunto de conocimientos abarcados por la actividad financiera del Estado. Su utilidad es la de brindar una visión coherente e ideas, de normas o de hechos –o de todo ello a la vez— relacionados con un mismo sector de realidades, aun cuando esos elementos sean heterogéneos y puedan ser estudiados más profundamente por otras ciencias especializadas”

3.4. Contenido de las F.P.

El Estado obtiene ciertos ingresos que le permiten realizar los gastos necesarios para procurar servicios a la población en cumplimiento de su misión de promover el bienestar general (Constitución Nacional, preámbulo). Estos ingresos se deben obtener en la cuantía, tiempo y forma que previene la ley, la cual también establece los destinos prefijados presupuestariamente para los fondos obtenidos. La puesta en marcha y la continuidad de los servicios estatales tiene un costo que deberá ser evaluado para saber hasta qué punto el gobernante se aproxima al ideal de la “utilidad social máxima”. Esto indica la necesidad de determinar, en términos económicos el sacrificio y verdadero rendimiento que la actividad financiera provoca a la colectividad en su conjunto o a ciertos grupos especiales.

Lo antedicho implica que la misión de los estudiosos de las finanzas gubernamentales no se puede contentar con integrar la actividad financiera dentro del cuadro general de la economía del país, sino que deberá ir más allá y contemplar las recíprocas conexiones con los otros países del mundo, siempre indagando sobre posibles consecuencias y previendo reacciones defensivas contra acontecimientos externos ajenos al poder decisorio nacional, a veces con un cierto grado de previsibilidad.

Tampoco se podrá prescindir de un meditado estudio de probabilidades sobre los posibles efectos de la imposición y de los gastos públicos, con criterio microeconómico y con visión macroeconómica.

A ello se suma el estudio sobre la obtención de los diferentes ingresos en cuanto a régimen jurídico, efectos y consecuencia. Por un lado los tributos y por el otro el crédito público. Ambos deberán ser examinados en cuando a su estructura, régimen legal y efectos económicos, utilidad y conveniencia.

No será posible prescindir de la planificación y el control de la actividad financiera, lo cual requerirá analizar los principios generales del presupuesto y su procedimiento de preparación y aprobación, así como también su ejecución y control.

El fin último de las F.P. es el de abordar el fenómeno financiero en su concepto integralista, mostrándolo en sus distintos aspectos e instituciones, para conformar una visión de conjunto que luego permita, a quien lo desee, adentrarse en las diversas ciencias especiales.

3.5. Utilidad de las F.P.

Presta utilidad en varios órdenes.

Intereses teóricos

El economista obtiene nociones que le resultarán beneficiosas ya que constituirán una introducción a los estudios de mayor alcance que integrará a los cuadros de la ciencia económica con una posible especialización en la economía política o la economía financiera.

Los juristas tienen interés dado que tanto recursos como gastos son establecidos por normas del derecho, que comienzan con los preceptos consitucionales y se continúan con la legislación común. Estas normas generan múltiples vínculos jurídicos entre la Administración y los administrados.

Intereses prácticos

Los abogados y contadores se dedican a alguno de los sectores jurídicos, económicos o financieros y toman utilidad de la ciencia de F.P.

El ciudadano, quien se sirve de los conocimientos sobre la actividad económica gubernamental que le sirvan de provecho para las disyuntivas que se le presentan al momento de votar o de hacer valer su opinión sobre políticas de interés público.

2. Posición del autor sobre la realidad de las F.P.

Según el autor existe una serie de ingredientes diferenciados que componen la materia F.P. Entre ellos;

o (en especial) el aspecto económico, por los medios utilizados;

o aspecto político por la naturaleza del ente público que produce el fenómeno financiero y conforme los fines perseguidos;

o aspecto jurídico, por la forma en que actúa y se desenvuelve, mediante normas jurídicas.

Estos son los tres vértices de un triángulo vital en esta ciencia, sin perjuicio de otros aspectos componentes (administrativos, estadísticos, sociales, históricos, etc.)

Es cierto aquello de la imposibilidad del conocimiento a fondo de todos estos elementos, pero lo que sí es posible es que resulta viable una materia cuya sustancia sea la síntesis superior de los diversos aspectos que componen el fenómeno financiero.

Esta rama del saber es lo suficientemente trascendente como para ser tenida como ciencia. El conocimiento compendiado de los temas que abarca es una introducción indispensable a ciencias analíticas de indudable importancia actual, tales como la economía financiera, la política financiera y el derecho financiero.

El conocimiento de las nociones que va desenvolviendo la H.P es indispensable para especializarse en las otras ciencias más analíticas. Su esencia es el núcleo fundamental de los aspectos económicos, políticos y jurídicos del fenómeno financiero, como piezas útiles para el cabal entendimiento tanto del sistema hacendístico estáticamente considerado como de ese sistema puesto a funcionar.

La materia comprende conocimientos que se tornan cada vez más indispensables para los profesionales que se han indicado anteriormente y que tendrán la pesada carga de actuar en esta nueva era de la economía globalizada.

Además, la ciencia de las F.P. brinda, especialmente para abogados y contadores, indispensables conocimientos que no volverán a ser estudiados en ninguna otra materia de sus respectivas carreras.

1. Distintas concepciones de las F.P.

Diversos autores se han ocupado de definir la mencionada ciencia como necesaria instancia inicial indicadora de la temática a abordar por cada uno de ellos, así como de sus límites y alcances.

Entre los tantos autores, se destaca lo expuesto por el gran maestro Dino Jarach, quien considera que “se debe construir una teoría general de las F.P., partiendo de la única premisa de la existencia de una organización humana llamada Estado, con funciones distintas según las circunstancias históricas en que se ha desenvuelto dicha organización y los fines propuestos, de acuerdo con las políticas predominantes”. “Lo que interesa es que en todos los casos el Estado es una organización con fines a lograr y cometidos a cumplir, lo cual justifica la actividad financiera y, por ende, la ciencia de las F.P.”

Según el concepto de H. Villegas, “la ciencia de las F.P. es el estudio valorativo de cómo y por qué el Estado obtiene sus ingresos y hace sus erogaciones, examinando sistemáticamente los distintos aspectos del fenómeno financiero, especialmente económicos, políticos y jurídicos.

5.1. Conclusiones sobre la existencia de las F.P y la necesidad de su estudio.

1) La H.P. es una ciencia que tiene actual existencia y que presta útiles servicios.

2) En su concepción actual, han quedado atrás erróneas posiciones doctrinales que negaron su existencia científica.

3) En la concepción de H. Villegas, las F.P. deben cumplir su importante rol de ser una ciencia de síntesis que permita comprender la intrínseca red de fenómenos públicos atenientes a la economía jurídicamente regulada de los entes públicos.

4) Esto implica limitar su campo de estudio a las principales instituciones y relaciones que origina la actividad financiera en un marco de legalidad, tomando en cuenta que el Estado de derecho pasa a ser tal cuando todas sus actuaciones en el campo financiero y las consiguientes relaciones con los particulares se hallan reguladas por la ley.

5) H. Villegas concibe a las F.P. como un triángulo cuyos tres vértices son el aspecto económico, el político y el jurídico.

6) Esta disciplina ha visto momentánea y aparentemente mermada su importancia, no obstante su historia relevante. Es notoria la debilidad de los argumentos que pretenden demostrar que su contenido no es “científico”, sino sólo “informativo”.

7) Se ha decidido en algunas facultades de Derecho borrarla lisa y llanamente de las carreras universitarias “porque algún otro se ocupará de ella”, o convertirla en “optativa”, o integrarla a cursos parciales o semanales o a seminarios de posgrado.

8) Pero así como ocurrió con la teoría de los clásicos, los modernos centros de estudios vuelven a ver las virtudes de las F.P. y se comienza a vislumbrar la idea de que los nuevos profesionales que exige el mundo globalizado no pueden ignorar aspectos básicos atinentes a la forma como funciona, se financia y se regula jurídicamente el sector público.

2. Ciencia de medios o de fines

Otra de las discusiones suscitada en torno a las F.P. es si las mismas deben simplemente ser simplemente una ciencia de medios que los estudie en su esencia y sin ir más allá de ese cometido, o si es lícito que avance unos pasos más e indague los fines que llevan al gobernante a tomar sus decisiones. Esta controversia lleva a otra, íntimamente vinculada a la anterior y que se resume en los siguientes términos: si en el desarrollo de sus estudios el investigador financiero debe incluir sus propias valoraciones o si se debe limitar a su descripción.

El autor Sáinz de Bujanda, insistió en que el estudio de las finanzas debe limitarse sólo a recoger y ordenar, instando a la prohibición de valoración.

Al contrario, Groves, entiende imposible prescindir de las valoraciones de los observadores.

Concretando el punto, una importante corriente doctrinal niega que la ciencia de las F.P. deba incluir el estudio de los fines del Estado y que el estudioso pueda formular valoraciones sobre los fenómenos que investiga. Esta orientación lleva a encuadrar la actividad financiera en la económica y, por ende la ciencia de las F.P. se considera un apéndice de la ciencia económica.

Según Mauro Fasiani, una cosa es descubrir y enunciar una uniformidad y otra distinta es darle una finalidad. Y agrega que “quien estudie finanzas, y en cuanto lo hace científicamente, no tiene un programa ni un juicio que formular: simplemente, busca las uniformidades de los fenómenos de que se ocupa.

De Viti de Marco sostiene que “Como científico, explico y no oculto la conducta del Estado en un determinado momento y lugar”

Otra series de autores se muestra en las antípodas de las opiniones precedentes. Esta corriente doctrinal admite el estudio de los fines del Estado dentro de la ciencia financiera, así como también los juicios de valor de sus cultivadores.

Para Maurice Duverger, “la utilización de medidas financieras plantea problemas de ciencia política.

En coincidencia con tal posición, Sainz de Bujanda explica que “sólo se podrá tener un concepto preciso de actividad financiera partiendo de una noción clara tanto de la organización estatal como de sus fines.

La inclusión del elemento político conduce a que se preconice una concepción diferente de la que incluye las finanzas en la economía, diferencia tanto en cuanto a la esencia de la ciencia financiera como a la posición en que se debe colocar al investigador del fenómeno financiero.

Así, Gangemi concluye en que “la distinción entre medios y fines sólo puede tener contenido didáctico y realizarse para explicar los variados aspectos de la actividad financiera. Pero ambos están estrechamente conectados, porque los fines implican medios adecuados para alcanzarlos, mientras que los medios no se pueden concebir separadamente de los fines que deben servir. En otras palabras, la investigación no puede prescindir de ambas realidades y de su consiguiente valoración.

Nadie niega que esencialmente la ciencia de las finanzas es ciencia de medios y que ellos son de naturaleza económica, en consecuencia se divisa aquí la sustancia económica (dado la satisfacción de necesidades colectivas con medios escasos)

Tan cierto como lo anterior es que la obtención de medios y su empleo puede presentar un conjunto de alternativas incompatibles entre sí, respecto de las cuales no queda otro remedio que realizar elecciones valorativas de prioridades. Tales valoraciones son necesariamente políticas.

Por otra parte, si la elección de medios supone una valoración de fines alternativos, es necesario que el estudioso de las investigaciones llegue a sus propias conclusiones tanto sobre el orden en que deben ser obtenidos los fines pretendidos como sobre la idoneidad de los medios a emplear para tal propósito.

No se requieren más explicaciones para que quede clara la naturaleza tanto económica como política de la actividad financiera y, por ende, de la ciencia de las F.P. que tampoco puede prescindir del ingrediente jurídico.

Esto es así porque el estudio del “cómo” (medios) y del “para qué” (fines) no puede eludir la realidad según la cual los distintos fenómenos de la actividad financiera (gastos y recursos), la motivación de su accionar (necesidades públicas) y el montaje de la organización que satisface tales requerimientos (servicios públicos) surgen de normas expresas constitucionales y de las leyes que de ella derivan, partiendo de la premisa básica (y razón de ser del Estado) de promover el bienestar general (C.N., Preámbulo)

3. Política Financiera

Se ocupa de determinar la elección de los gastos públicos a realizar y de los recursos públicos a obtener para sufragar a aquéllos, en circunstancias de tiempo y lugar determinados.

La política financiera pone el acento en los fines. Esto quiere decir que la selección de gastos y recursos se hace en función de designios que el gobierno desea alcanzar en un momento dado.

Por eso, los análisis de política financiera se hacen generalmente antes de poner en ejecución las decisiones.

Sucede que el tiempo y los medios para conseguir los fines son escasos y pasibles de aplicación alternativa, y los fines son determinables según un orden de importancia. Por lo cual se evidencia un aspecto económico.

Se ha dicho doctrinariamente que la política financiera es una ciencia normativa, una ciencia del “deber ser” económico financiero. Su estudio se halla íntimamente ligado por los principios de la política económica y la política social que están vigentes en un determinado Estado y en un cierto momento histórico.

En lo que respecta al campo económico, la política financiera debe seleccionar los gastos públicos, no sólo conforme a las necesidades de la población, sino también a la capacidad contributiva existente en la comunidad. Para dar orden de prioridad de los gastos tendrá en cuenta cuáles serán más beneficiosos para mejorar la actividad económica.

Con respecto al campo social, la política fiscal es la encargada de determinar las categorías o grupos sociales cuyas actividades no es conveniente promover o aquellas que se quiere incentivar. Lo referido da lugar a importantes decisiones financieras respecto del sistema tributario a implementar, a las exenciones o deducciones tributarias y a la aplicación de las alícuotas convenientes para cada actividad.

Un aspecto a cuidar es el hecho de que, a menudo, los propósitos de la política financiera resultan ser incompatibles entre sí y, en la práctica, uno o varios de dichos propósitos deben ser sacrificados en aras de la consecución de uno u otro.

Por eso es que la política financiera difiere radicalmente de la economía financiera. Ésta puede dar soluciones óptimas desde el punto de vista del cálculo económico, pero puede llevar a una convulsión social que resulte intolerable.

4. Economía Financiera

La economía financiera es la ciencia que se preocupa de lo que “es” y constituye una parte de la ciencia económica general.

Los estudios sobre economía financiera se realizan generalmente después de adoptadas las respectivas disposiciones.

El gobernante, como máximo responsable de la marcha del sistema económico, debe tener presentes los efectos de su actividad sobre la economía en general y sobre las economías de los individuos

En definitiva, la economía financiera examina el aspecto económico de cada decisión que se tome en ese campo, y se refiere concretamente a:

1. si los frutos obtenidos fueron los que se tenían en mira según las intenciones del gobernante al realizar determinados gastos públicos;

2. las repercusiones que tuvieron y siguen teniendo en la economía general las detracciones de parte de la riqueza de los particulares que se operaron a favor del Estado.

1. Administración o técnica financiera

A esta especialidad le toca analizar y elaborar normas sistemáticas y metodológicas que sean aplicables al elemento administrativo de las actuaciones financieras, es decir, que tengan como objetivo la solución de los problemas que se plantean durante la etapa ejecutiva de dichas operaciones.

Se encarga de la contabilidad del Estado, el control de la actividad financiera y el análisis exhaustivo de la gestión administrativa en particular, tanto en las recaudaciones como en las erogaciones públicas, todo ello basado en normar jurídicas autorizantes.

Así, serán materia de análisis tanto el costo de funcionamiento de los órganos recaudadores como su rendimiento y la posibilidad de que éste mejore con una adecuada informatización o con una ágil o perfecta regulación normativa.

2. El rol de los aspectos cuantitativos de las Finanzas Públicas

Los que se aferran a la economía cualitativa, o sea, a la “economía literaria” sostienen que es irrazonable pensar que las apreciaciones subjetivas de los individuos que participan en la actividad económica son pasibles de ser mensuradas. Piensan que de manera alguna el concepto puede ser sustituido por el número.

En contraposición se encuentran quieres, como Alfred Marshall, estiman que “el análisis cualitativo ha terminado la mayor parte de su tarea; la tarea más grande y más difícil está ante nuestros ojos: la economía cuantitativa debe tener por misión establecer y desarrollar estadísticas significativas”.

Para el economista francés Raymond Barré “hay más de complementariedad que de sustitución” entre ambas concepciones por lo que “no hay medida sin teoría, a la vez que tampoco existe teoría sin referencia a conceptos empíricos”

Desde el punto de vista cuantitativo, hay tres aspectos que interesan fundamentalmente: el aspecto de la contabilidad, que retrospectivamente debe evaluar las situaciones pasadas y que prospectivamente debe evaluar previsiones; el de las estadísticas, que permitirán llegar a las cifras reales para que las evaluaciones sean correctas, y el de las matemáticas, las cuales permitirán formular y aplicar adecuadamente los procedimientos estadísticos.

10.1. Aspectos matemáticos

El profesor Tarantino, sostiene la utilidad de la esquematización que nos viene dada por la matemáticas.

Por otra parte, Jan Timbergen sostiene que “en toda investigación económica hay funciones que las matemáticas pueden cumplir individualmente o en coordinación con otros métodos o formas de lenguaje, así como también se debe admitir que hay otras funciones que las matemáticas nos pueden reemplazar. Pero se debe destacar como premisa fundamental que hay ciertas funciones que sólo las matemáticas pueden cumplir, las cuales estriban principalmente en procedimientos estadísticos.

En tales casos los resultados se podrán traducir en palabras, pero no el proceso por el cuál se ha llegado a esos resultados.

10.2. Aspectos estadísticos

La estadística es la ciencia cuantitativa de las cantidades concretas, es decir, de aquellas extraídas de la realidad mediante la observación de los distintos fenómenos de la vida económica, su clasificación en grupos homogéneos y su concreción final en cifras.

Según Timbergen, las estadísticas, junto con la investigación y la información, contribuyen a crear la conciencia sobre las ventajas que acarrea el progreso económico y la tan deseada competitividad internacional.

A su vez, los resultados de la investigación estadística y de la programación deben ser comunicados a quieres dirigen las F.P., junto con los objetivos de política financiera que se espera obtener.

Tres requisitos esenciales se pueden anotar para que los estudios estadísticos tengan la importancia que las necesidades requieren:

1) Debe contar con una adecuada base matemática y, no debe trabajar en base a modelos demasiado simplificados.

2) La investigación estadística debe estar en contínua evolución y se debe tender a la máxima aproximación posible

3) Se debe tratar de trabajar en base a datos que sirvan para la comparación internacional y que posibiliten la colaboración teórico-técnica de organismos y especialistas internacionales.

10.3. Aspectos contables

En un principio la contabilidad pública tuvo un carácter de mera contabilidad de caja, pasando luego a ser de tipo patrimonial. Sin embargo, es recién luego de la llamada “revolución keynesiana” y del advenimiento de la macroeconomía cuando la contabilidad pública adquiere su máxima importancia.

Surge entonces el concepto de “contabilidad nacional”, el cual trata de unir en un solo instrumento las contabilidades privadas (de individuos y empresas) y la contabilidad pública (del Estado) como forma de llegar a expresar la totalidad de los recursos y de los gastos de los diversos componentes de una determinada comunidad nacional.

Se la puede definir como “la descripción cuantitativa y síntesis contable de los hechos que caracterizan la actividad económica y financiera de un país”

Se puede comprender bajo dos aspectos: retrospectivo y prospectivo.

Desde el punto de vista prospectivo, la contabilidad nacional analiza situaciones pasadas y se puede efectuar:

1. en términos de “stocks”, permitiendo conocer la riqueza y el capital nacional

2. en términos de flujos, permitiendo conocer los agregados fundamentales de la vida económica, tales como el producto y la renta nacional.

Dentro de los aspectos macroeconómicos, los conceptos capital nacional, producto nacional, renta nacional, son de imprescindible conocimiento para formular una coherente política financiera.

Con respecto al capital nacional, exiten diferentes métodos para evaluarlo, pero se adopta el moderno sistema de balance nacional, que es la resultante de la combinación de los balances de todas las unidades económicas que componen la nación. (A tal efecto las unidades económicas se clasifican en tres grandes categorías; a) unidades finales que son privadas o públicas; b) unidades intermedias; c) el extranjero)

A los efectos de evaluar el producto y la renta nacionales se conoce el sistema de Cambridge, o sistema de “contabilidad del producto nacional bruto”, el cual se complementa con otros dos posteriores: el sistema “Análisis de las relaciones intraindustriales”, desarrollado por W. Leontief, y el sistema de “Contabilidad de flujos monetarios”, original del norteamericano M. Copeland

Desde el punto de vista prospectivo, la contabilidad nacional es un instrumento de previsión que trata de indicar cómo se efectuará la distribución de los bienes disponibles en un período futuro. Es lo que se denomina generalmente con el nombre de “presupuesto económico de la nación” o “presupuesto nacional”.

La utilidad del “presupuesto económico de la nación” es sumamente significativa, sirviendo de guía para la política económica y para la formación del presupuesto del Estado en particular.

Además estas cuentas sirven para determinar, a partir de diferentes hipótesis, un cierto número de equilibrios globales posibles en el curso del próximo año, de lo que se pueden deducir las posibles tensiones económicas. Por último, permiten aclarar las decisiones del gobierno respecto de la vida económica y estimar la coherencia de éstas en relación con situaciones observadas en el pasado.

No deben ser confundidas las cuentas prospectivas con el tradicional presupuesto de las naciones ni con una planificación económica.

Desde el primer punto de vista, no se trata de sustituir el presupuesto del Estado por el presupuesto económico de la nación., sino de preparar el primero a la luz de los datos suministrados por el segundo.

Desde el segundo aspecto, el presupuesto económico es de gran utilidad para una planificación, pero no es lo mismo, ya que está última significa una elección que deberá hacer el poder político, mientras que el presupuesto es sólo un estudio contable de previsiones que permitirá llegar a esa elección en forma coherente.

La importancia de la contabilidad nacional radica en que “toda posibilidad presente de aplicar criterios financieros y políticos encauzados hacia el progreso económico debe tener un punto de partida, la contabilidad nacional.

1. Derechos financiero y tributario

El aspecto jurídico de la actividad financiera es objeto de estudio del derecho financiero.

Una parte de la doctrina jurídico-financiera ha expresado su tesis de que los institutos y normas que se encuadran en el derecho financiero son heterogéneos. Ello nos lleva a sostener la posibilidad de aislar en el ordenamiento jurídico un grupo de normas homogéneas, que funciona concatenado en un conjunto orgánico y singularizado, que a su vez está unido a todo un sistema jurídico nacional. Este grupo de normas, regido por principios comunes, puede formar el objeto de una disciplina separada denominada derecho tributario.

A dicha disciplina se la defina domo el conjunto de normas jurídicas que se refieren a los tributos, regulándolos en sus distintos aspectos y analizando las relaciones jurídicas resultantes.

La elaboración científica del derecho tributario ha superado con mucho las aportaciones hechas en otras parcelas del saber jurídico-financiero.

El desarrollo científico del derecho tributario ha resultado “desproporcionado” en relación con el propio derecho financiero.

La evolución de los estudios tributarios ha favorecido la postura aislacionista, pero el tributo no tiene su entronque evidente con el presupuesto en el cual está inserto y con las demás instituciones financieras. Las normas que regulan el ciclo ingreso-gastos-presupuetos tienen sus indudables elementos unificadores con el fin que persiguen, en los principios a los que obedecen, en las relaciones que disciplinan y en los medios de tutela que regulan. El tributo, como institución jurídica, es inescindible o incomprensible si lo desgajamos del ciclo total de la actividad financiera.

Por lo cual el sector jurídico de conocimientos comprendido tanto en el derecho financiero como en el tributario presenta una perfecta simbiosis o relación existencial con las F.P.

2. Relaciones de las finanzas con otras ciencias

1. Con la ciencia económica. Es una relación como de padres e hijos, relación de descendencia. Todo conocimiento profundo relativo a la ciencia financiera es imposible sin referirse de continuo a los principios de la ciencia económica. A su vez, al efectuar globalmente el estudio del comportamiento de los grandes sectores de la vida económica, no pueden prescindir de la preponderante influencia del sector público. Por su parte, también la ciencia financiera amplia su contenido y volumen al pasar al Estado neoliberal.

2. Con las ciencias jurídicas. Las medidas de tipo financiero aparecen normalmente bajo forma de leyes y se refieren a hechos jurídicos, de lo cual se desprende que no se puede comprender la naturaleza y función de la ciencia de las finanzas sin referirse a lo jurídicamente existente. Dentro de la ciencia jurídica, las finanzas tienen especial vinculación con el derecho administrativo dado que el estado desenvuelve su actividad mediante actos administrativos y el derecho administrativo fija las normas dentro de las cuales puede hacerlo. Con respecto al derecho constitucional y al derecho político la relación con las finanzas es muy estrecha ya que dependen de la estructuración del Estado el desenvolvimiento y el alcance de la actividad financiera. Tampoco se debe olvidar la vinculación de las finanzas con el derecho privado (civil y comercial), porque la actividad financiera es ejercida por el Estado, pero quieres están sujetos a ella son las personas físicas y las entidades, las cuales son sujetos de derecho privado. Es evidente que deben existir vinculaciones entre finanzas y derecho privado. A ello se debe agregar que cuando el Estado realiza actividades industriales, comerciales y de servicios, o cuando actúa como accionista de las empresas privatizadas o de otras entidades privadas, así como cuando explota sus bienes patrimoniales, lo hace generalmente sometiéndose a los preceptos del derecho privado

3. Con la historia. La historia financiera muestra la evolución y, en casa fase, las condiciones de tiempo y lugar de la economía pública, enseñando así, con la comprensión de los resultados históricos, la justa apreciación del Estado actual y de la problemática del futuro.

4. Con la estadística. La estadística es un valioso auxiliar de la ciencia financiera, puesto que registra sistemáticamente los datos cuantitativos de ciertos fenómenos y establece las diferentes relaciones posibles entre los datos referidos a un mimo fenómeno. Sin una correcta información estadística la política financiera se convertiría en una simple trabajo de adivinación.







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