Clasificacion De Motivos

Clasificacion De Motivos

Los motivos son tan complejos y actúan unos con otros de tal modo que clasificarlos en categorías claras y bien delimitadas es obviamente imposible.

La expresión de un motivo dado no sólo varía de una persona a otra (especialmente a través de grupos culturales), sino que algunos motivos pueden ser expresados por diferente conducta, e inversamente, una conducta similar puede representar la expresión de diferentes motivos.

Podemos separar los motivos de supervivencia que intervienen en el hambre y la sed de necesidades sociales, pero en la sociedad civilizada aún tomar aliento es a menudo tanto un acto social como biológico.

Varios autores han clasificado las necesidades o motivos según diferentes sistemas. La presente discusión se organizará alrededor de la distinción relativamente fundamental entre necesidades fisiológicas y psicológicas.

Necesidades fisiológicas. Algunas necesidades básicas de la conducta humana son inducidas orgánicamente. Estas necesidades son consideradas a veces primarias en el sentido de que no sólo son básicas para el mantenimiento de la vida, sino que, en casos de grave frustración, tienden también a tomar precedencia sobre necesidades no orgánicas como estimación y afecto.

En realidad, puesto que las necesidades fisiológicas tienden a ser satisfechas en un mayor grado que las necesidades psicológicas, por lo menos en nuestra cultura, a menudo ejercen menos influencia en la determinación de la conducta que estas últimas que son, teóricamente menos básicas.

La siguiente es una lista parcial de las muchas necesidades fisiológicas que podrían mencionarse:

La necesidad del alimento, el hambre es una necesidad cuya importancia como causa de conducta en E. U. Está reducida al mínimo actualmente por la fácil disponibilidad del mismo. Es probable que cierto grado de agitación en la escuela y aun malo conducta se relacione con la tensión resultante de cólicos por hambre.

Necesidades psicológicas. Estos son importantes determinantes de la conducta, principalmente porque son incapaces de completa satisfacción. Una persona puede comer hasta el punto en que ya no de otro bocado, pero nunca puede tener todo el amor, la seguridad o el reconocimiento social que desearía.

Necesidad de afecto. Todos deseamos vivir en una relación de efecto recíproco con una o más personas. trata de ampliar su dominio para abarcar algunos amigos íntimos, luego un novio o novia y finalmente un cónyuge y familia propia.

La necesidad de pertenencia. Se agrupan a menudo bajo el encabezado de seguridad emocional, cuya importancia, particularmente en la lactancia es universalmente reconocida.

La necesidad de superación. Está necesidad esta relacionada con el reconocimiento social y estimación propia. Se le conoce como motivo para la superación.

La necesidad de independencia. Es una necesidad básica. Las personas desean regir sus vidas, fijar sus objetivos sin interferencia ni compulsión.

La necesidad de reconocimiento social. Llamada también de posición social o aprobación. Es el deseo evidentemente universal de sentir de lo que somos y lo que hacemos es visto favorable por otros. Este resulta probablemente en gran medida del condicionamiento a través del elogio que sus padres confieren al niño.

La necesidad de estimación propia. Lo que pensamos de nosotros mismos gira alrededor de nuestras normas de lo que es bueno y de lo que es malo. Esta necesidad gira principalmente alrededor de los valores adquiridos durante el proceso de socialización por medio del cual la sociedad perpetúa su forma de vida

La satisfacción que encierra la motivación efectuante se describe como un sentimiento de eficacia, de ser capaz de producir efectos o consecuencias.

El hombre es una criatura con muchas necesidades orgánicas. Algunas, como necesidades de oxígeno, alimento y agua, forman un núcleo de exigencias de cuya satisfacción, continua o periódica, depende de la propia existencia del organismo. Otras, como la necesidad de actividad sexual, pueden permanecer insatisfechas en forma indefinida, sin crear un problema de supervivencia para el individuo.

La mayor parte de los rasgos más significativos de la motivación humana la representan los componentes adquiridos, es decir, los que provienen del aprendizaje. Esta afirmación es cierta, incluso en aquellas partes del mundo donde la vida humana apenas se cierne por encima del nivel de la desnuda subsistencia y donde la satisfacción del hambre y la sed constituyen un amargo bregar diario.

Se ha argumentado que es básica para la evaluación de las motivaciones su asociación con reacciones efectivas, con las respuestas de placer y dolor. Cuanto menos bien desarrolladas estén las capacidades simbólicas o discriminadoras del organismo, tanto más fácil será provocar reacciones afectivas. Obviamente, es en la infancia y en los primero momentos de la niñez que la persona está más falta de estas capacidades.

De las varias motivaciones de la niñez y de la edad que, por lo menos en parte, se deriva lo simple de la motivación efectuante, de los primero momentos de la vida.

White cita los siguientes ejemplos: la constructividad, la destreza, el conocimiento y la realización.

MOTIVOS FISIOLÓGICOS

El criterio mínimo para incluir cualquier motivo en la lista de los motivos fisiológicos es el siguiente:

El motivo debe constituir una reacción a una demanda orgánica.

La reacción al equilibrio interno debe constituir un estado de alerta del organismo

Debe haber universalidad entre todos los miembros de la misma salida entre todos los miembros de la misma especie en la manifestación del motivo correspondiente.

El motivo ha de ser no aprendido.

Dentro de los motivos fisiológicos deben de quedar incluidos los siguientes:

Hambre. Generalmente se acepta en la actualidad que intervienen gran número de diferentes factores en el hambre y la alimentación.

Stellar (1967) indica que muchos factores sensitivos, tanto aprendidos como no aprendidos, contribuyen de manera aditiva a despertar el hambre y al desarrollo de la saciedad. El gusto, el olfato, las contracciones gástricas y la distensión gástrica para no nombrar sino las más importantes.

Esquema de los factores fisiológicos que gobiernan el hambre. Para el hambre, lo mismo que para otros impulsos, existen centros de inhibición y de excitación en el hipotálamo. La entrada a estos centros proviene de otras partes del cerebro, de la sangre y de fuentes externas. A su vez, los centros regulan la conducta de la alimentación y otros impulsos. (Stellar: Hunger in Man. Am. Psychol. Vol. 22, núm. 22, 1967).

Los factores aprendidos o sociales que modifican el impulso del hambre crean con frecuencia dificultades en las relaciones humanas, que son desconocidas entres otros animales, a pesar que el aprendizaje pueda regular la conducta de búsqueda de alimento de otros animales, por ejemplo, jerarquías dominantes.

Las necesidades del cuerpo determinan la elección de alimentos, algunas exigencias nutritivas del cuerpo dan lugar a la necesidad de alimentos especiales. Aparentemente, cuando el organismo desarrolla una necesidad nutritiva específica, los alimentos que satisface esta necesidad “le sabe mejor al organismo”

CLASIFICACIÓN DE LOS MOTIVOS SOCIALES

Hilgard (1967) ha señalado que la expresión de los motivos sociales difiere de cultura a cultura, y aun entre miembros de la misma cultura. Estas diferencias se originan, en que los motivos sociales se aprenden y expresan por medio de una conducta aprendida. Otro problema es que los motivos análogos pueden ser manifestados con diversos géneros de conducta, y diferentes motivos pueden ser manifestados en una forma de conducta análoga. Además, los motivos sociales no siempre aparecen en su forma genuina. Cualquier conducta específica puede ser motivada por necesidades diferentes que se presentan simultáneamente.

Lindesmith y Strauss (1956) por ejemplo, aseveran que:

La clasificación de la conducta humana en las categorías que corresponden a supuestas necesidades, deseos o impulsos no explica de ninguna manera esa conducta.

Klineberg, ha propuesto que utilicemos el concepto de “confiabilidad” se refiere a la “probabilidad con que puede predecirse un motivo particular, en ausencia del conocimiento específico de la persona a la que se refiere este predicado.

El procedimiento que debe de seguirse para determinar la confiabilidad de un motivo particular comprende la aplicación de tres criterios:

Continuidad entre una forma particular de conducta en el hombre y en otras especies.

La existencia de una base bioquímica o fisiológica para un tipo específico de conducta.

Universalidad de la conducta específica.

Klineberg cree que existe una jerarquía de motivos, aplicando los tres criterios antes mencionados, Klineberg ha formulado las siguientes clasificaciones.

CLASE I “Motivos que son absolutamente confiables poseen una base fisiológica y no admiten excepciones”.

CLASE II “Motivos que poseen una base fisiológica bien definida y se encuentran en todas las sociedades, pero admiten excepciones en el caso de los individuos”.

CLASE III “Motivos que poseen una base fisiológica indirecta y se presentan con gran frecuencia, pero admiten excepciones tanto en grupos como en individuos.

CLASE IV “Motivos que no tienen base fisiológica conocida, pero que se presentan con cierta frecuencia, ya sea como resultado de factores sociales comunes a la mayoría de las comunidades humanas, como medio de satisfacción de intereses prácticos.

La clasificación de Klineberg, particularmente a l agresividad, el gregarismo y la adquisividad, motivos que han sido incluidos muchas listas previas de los motivos sociales.


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