La Llegada Europea a America

La Llegada Europea a America

Un número indeterminado de indígenas, pero en cualquier caso estimado en varios millones, vivía en América en el momento en el que el primer viaje de Cristóbal Colón inició un periodo histórico de contactos a gran escala, desconocidos hasta entonces, de los habitantes del viejo mundo con América. El contacto de un puñado de potencias mediterraneas y europeas con lo que consideraron el Nuevo Mundo llevó a la conquista y colonización del continente americano por los habitantes de las potencias coloniales, con millones de emigrantes (no siempre voluntarios) del “Viejo Mundo” estableciéndose permanentemente en América. Mientras que la población originaria del Viejo Mundo (colonizadores europeos y mediterraneos, pero también esclavos africanos), con diversos grados de mestizaje, se incrementó rápidamente, la población indígena experimentó una catástrofe demográfica. La cuantía de tal debacle y sus causas siguen siendo objeto de controversia y debate. La celebración del Quinto Centenario del viaje de Colón, en 1992, trajo una renovada atención a las manifestaciones de los pueblos indígenas en la actualidad, que en numerosas ocasiones, afirmaron haber sido las víctimas de un genocidio.

Las causas del colapso demográfico son ampliamente aceptadas entre historiadores y demógrafos: por una parte, las enfermedades infecciosas portadas por los conquistadores, para las cuales la población indígena americana no poseía defensas. Por otra parte, la brutalidad de la conquista y las condiciones del régimen de explotación a que fueron sujetos durante la mayor parte de la época colonial. Existen discrepancias acerca de en qué grado contribuyeron unas y otras a la debacle demográfica, coincidiéndose en la realimentación entre ambas. Corrientes minoritarias, en general ajenas al campo de la historia o la demografía y coincidentes con aquellos que postulan el carácter de genocidio de la catástrofe demográfica, apuntan a un exterminio sistemático de la población indígena.

Tabla de contenidos [ocultar] 1 La población americana antes de 1492

1.1 Estimaciones regionales de la población precolombina

2 La disminución demográfica

3 Causas de la reducción demográfica

3.1 Las epidemias como factor cuantitativo más importante

3.2 Exterminio sistemático

4 Consecuencias del colapso demográfico

4.1 Derrota de los imperios azteca e inca

4.2 Captura masiva de africanos subsaharianos para venderlos como esclavos en América

5 Referencias

6 Véase también

7 Enlaces externos

La población americana antes de 1492 [editar]Si bien los investigadores varían en sus estimaciones sobre la cantidad de habitantes que existía en América a la llegada de los conquistadores y el porcentaje en que disminuyó la población desde entonces, hay un consenso general en que, efectivamente la población americana disminuyó en el primer siglo de la conquista de América, y que esa disminución fue considerable.

Más allá de ese consenso general los investigadores se han dividido tradicionalmente en minimalistas y maximalistas según propongan cantidades más bajas o altas, tanto para la población precolombina como para la mortalidad posterior.

En la actualidad existen tres corrientes historiográficas con posturas divergentes respecto a la población americana precolombina:[1]

La corriente alcista, defendida fundamentalmente por algunos estudiosos estadounidenses. Estima la población americana previa a la llegada de Colón en 100 millones o mas. Algunas de las estimaciones de esta postura alcista consideran que la población de la América precolombina ascendía a 100 millones como defiende Borah o de 90 a 110 como estima Dobbyns. La corriente moderada o bajista, en la que las estimaciones nunca alcanzarían los 20 millones de habitantes. Defensores de posturas encuadrables en esta corriente son el hispanista y filologo venezolano Ángel Rosenblat que calculaba que la población ascendería a unos 13′3 millones o el historiador C. Kroeber, que defiende una cifra mas menguada aún, 8,4 millones de personas. La corriente intermedia o alcista moderada, defendida por historiadores como Sapper, Spinden, Rivet, W. Denevan, donde las estimaciones oscilan siempre entre 40 y 60 millones de personas.

Estimaciones regionales de la población precolombina [editar]Existen numerosas estimaciones sobre la población de áreas concretas de América como la zona mexicana central o la zona andina.[2]

Ocasionalmente los historiadores defensores de determinada corriente historiográfica difieren en el calculo de la población de un área concreta de las magnitudes defendidas para esa área en dicha corriente. Por ejemplo Denevan, que defiende una estimación poblacional para toda América encuadrable dentro de la corriente alcista moderada o intermedia, defiende sin embargo la existencia de una gran desproporción entre el México Central y el resto de América, pues para esa área concreta defiende unas magnitudes cercanas a la mitad de toda la población americana y encuadrables en la corriente alcista.

La Española Una de las primeras estimaciones sobre la población precolombina la hizo Fray Bartolomé de las Casas, para la isla de La Española, que tendría según el religioso de 3 a 4 millones de habitantes antes de la llegada de los hispánicos.

Las estimaciones modernas como en el resto de zonas de América fluctuan en torno a corriente alcistas o moderadas. La estimación mas alcista es la que defendieron Cook y Borah en la de cada de los setenta del siglo XX: Unos 8 millones. Recientemente Moya Pons usando el mismo metodo que Cook y Borah, pero planteamientos diferentes ha reducido la estimación a menos de 400.000 individuos. El resto de estimaciones defienden posiciones bajistas como la de Rosemblat, quien defendió unos 120.000 habitantes para la isla en los momentos previos a la llegada de Colón o posiciones intermedias como las de Chaunu, según el cual habitarían la isla unos 500.000 individuos o Noble David Cook, que estima la población entre unas 500.000 y 750.000 personas.

México central Dentro de la corriente alcista, Cook y Borah estimaron la población de esta área en unos 25 millones de personas, mientras que Denevan defiende unos 21′5 millones y Dobyns hace la estimación mas alta, unos 32′5 millones de habitantes.

En la corriente alcista moderada o intermedia podemos encuadrar los cálculos de Sapper que considera que esta zona estaba habitada por entre 12 y 15 millones de personas ante de la llegada de Cortés.

El demógrafo italiano Livi Bacci, ha hecho estimaciones encuadrables en esta posición alcista moderada. Así en una crítica a los cálculos de Cook y Borah, estimó que el cálculo de éstos hubiera supuesto una densidad de población para el México central superior a la de cualquier país europeo, y casi todas las regiones chinas e indias y según este autor esto es impensable en función de una productividad agrícola modesta (muy por debajo de las mayores de Europa o China), una tecnología agrícola insuficiente y un agreste territorio que igualmente dificultaba el desarrollo agrícola a los niveles requeridos para sustentar a la población que estiman Cook y Borah. Para este demógrafo italiano, la población del méxico central no sería superior a los 10 millones de personas.[3]

Los calculos moderados defienden unas magnitudes poblacionales para esta área muy similares, unos 4′5 millones de individuos según Rosemblat y 3 millones según Kroeber.

La disminución demográfica [editar]Steven Katz, en su libro El Holocausto en el contexto histórico, ha dicho al respecto:

Muy probablemente se trata del mayor desastre demográfico de la historia: la despoblación del Nuevo Mundo, con todo su terror, con toda su muerte.[4]

Según los investigadores Cook y Borah de la Universidad de Berkeley, en 30 años murieron 20 millones de mexicanos y un siglo después solo quedaba el 3% de la población originalEl investigador estadounidense H. F. Dobyns[5] ha calculado que un 95% de la población total de América murió en los primeros 130 años después de la llegada de Colón. Por su parte, Cook y Borah, de la Universidad de Berkeley, establecieron luego de décadas de investigación, que la población en México disminuyó de 25,2 millones en 1518 a 700 mil personas en 1623, menos del 3% de la población original.[6] En 1492 España y Portugal juntas no superaban los 10 millones de personas[7] y en toda Europa vivían entre 57 y 70 millones.[8] México recién recuperaría la población que poseía en el siglo XV, en la década del 60 del siglo XX.

El historiador peruano Villanueva Sotomayor sostiene que:

Todo indica que el Tahuantinsuyo tenía quince millones de habitantes. En los tiempos de la Colonia la población indígena disminuyó drásticamente. En efecto, en 1620 la población llegaba sólo a los 600 mil habitantes. De 1532 a 1620, había 14.400.000 habitantes menos, en apenas 88 años. La disminución media por década fue de 1.655.172 habitantes. Por año: 165.517 habitantes..

Por día: 453 habitantes.

Todo esto, sin tener en cuenta el crecimiento vegetativo de su población.Los derechos de los indios no fueron tomados en cuenta para nada. A ningún conquistador le interesó velar por los naturales. El Consejo de Indias había dado un Código del Trabajo del Indígena Americano, que decía: “Los indios son libres. En consecuencia nadie que ejerza autoridad sea osado de cautivar indios naturales de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano, así en tiempo y ocasión de paz como de guerra. Los indios e indias tengan, como debe, entera libertad para casarse con quien quisieran, así con indios como con españoles, y que en esto no se les ponga impedimento. Los indios pueden libremente comerciar con sus frutos y mantenimiento, así con los españoles, como con otros indios. Ordenamos y mandamos que sean castigados con mayor rigor los españoles que injuriaren u ofendieren o maltrataren a indios, que si los mismos delitos se cometieren contra españoles”. Cada una de esas cuatro disposiciones fue letra muerta, lírica declaración.[9]

Causas de la reducción demográfica [editar]Las causas que explican el drástico descenso demográfico en América han sido siempre causa de polémica. Desde ámbitos generalmente ajenos a la historiografía, políticos, periodistas y organizaciones políticas actuales, así como autores nacionalistas e izquierdistas, han consignado que la catástrofe demográfica fue fruto de campañas de exterminio sistemático, por lo que se trataría de un genocidio. Otros historiadores, en la misma línea, han señalado que serían las condiciones brutales de la sociedad colonial las que serían las responsables de la catástrofe demográfica, señalando que estas condiciones de explotación, no accidentales, constituirían un genocidio. Los defensores del exterminio sistemático, en general, achacan la debacle demográfica a una acción intencionada de los europeos.[10]

En general, ningún historiador niega que las condiciones de servidumbre y explotación a que fue sometida la población indígena, fue causa de muertes, pero algunos sostienen que ningún esfuerzo humano podría reducir de un 60 a un 95 de población indígena bajo un sistemático que no existió y a lo largo de un siglo.[10] Pero existe un gran consenso entre historiadores, demógrafos y ecólogos que apuntan a la introducción de enfermedades desconocidas por los indígenas, y para las que carecían de defensas, como la causa fundamental de la debacle demográfica, estimando entre un 75 y un 95% de disminución de población achacable a las enfermedades epidémicas debido a un proceso de unificación micróbica del mundo[11] originado en occidente (Europa, Asia y África) debido a las dinámicas comerciales y que afectaron acumulativa y sucesivamente a indígenas de todas las edades.

Las epidemias como factor cuantitativo más importante [editar]Desde la década de 1980, existe un amplio consenso entre los investigadores sobre la influencia de las epidemias introducidas por los europeos en el rápido declinar de la población nativa americana. Las cifras manejadas van desde un 30 a un 95% de la población que existía antes de la llegada de los europeos. Pocos de ellos niega el carácter brutal de la conquista y la sociedad colonial, que contribuyeron a empeorar y agravar la situación, aunque algunos sí lo hacen, como Ricardo Levene,[12] entre otros.

La demógrafa mexicana Elsa Malvido[13] estableció que en México, entre 1518 y 1540 se produjeron tres grandes epidemias de viruela (la primera quizás también incluyó sarampión) que aniquilaron en forma inmediata a la población, causando la mortalidad del 80%.

El historiador hispanista de origen británico Henry Kamen, señalado por sostener la Leyenda negra española en la actualidad [1], analiza, en su obra Imperio, la debacle demográfica de la América Española. Así, consigna que la crueldad de los españoles fue indudable, señalando también que a los propios españoles el exterminio de los nativos no les convenía:

La crueldad que emplearon los españoles es incontrovertible. Fue despiadada, brutal y el régimen colonial jamás llegó a tenerla bajo control. Los españoles, por supuesto, no tenían interés alguno en destruir a los nativos; hacerlo, evidentemente, habría socavado su institución básica, la encomienda.

Henry Kamen, Imperio, ISBN 84–03–09316–0, pg. 153 Sin embargo, afirma también, citando la obra de David Noble Cook Born to Die. Disease and New World Conquest, 1492–1650, que tal crueldad no pudo ser la causa de la catástrofe demográfica que asoló la población nativa, dada la escasez de población europea:

Y sin embargo, la crueldad infrigida a los habitantes del Nuevo Mundo fue responsable de sólo una pequeña parte del desastre subsiguiente. Nunca hubo suficientes españoles en América para matar al enorme número de nativos que perecieron. Sin ninguna duda, el motivo principal del catastrófico descenso en la población de las Américas fueron las enfermedades infecciosas llevadas por los europeos. Los nativos del mundo atlántico no se libraron de enfermedades ni de epidemias. Y la invasión europea acarreó nuevas y crueles formas de morir. Las bacterias que portaban los españoles sacudieron la región caribeña tan pronto como Colón desembarcó y alcanzaron el continente incluso antes que Cortés. La primera gran epidemia (de viruela) se produjo en La Española, a finales de 1518, alcanzó México en 1520 y, al parecer, se extendió por América del Norte y probablemente también por el imperio incaico. […] El impacto directo de las enfermedades fue devastador y así lo registraron los indios en sus crónicas. Hubo otras causas de mortandad masiva, pero todas fueron indirectas o con efectos a largo plazo.

La llegada del europeo, aparte de las brutalidades que pudiera cometer más tarde, parece haber tenido únicamente un pequeño papel en la epopeya de un desastre de proporciones cósmicas. […] El número total de personas afectadas nunca podrá calcularse con fiabilidad, pero no es exagerado sugerir que, entre los pueblos indígenas del Nuevo Mundo, más de un noventa por ciento de las muertes fueron causadas por enfermedades contagiosas más que por crueldad.

Kamen, H., ibid., pg. 154–156 El ecólogo Jared Diamond, en su obra Armas, gérmenes y acero, ganadora de un premio Pulitzer y varios premios al mejor libro científico (como el Royal Society Prize for Science Books), estima el impacto de las enfermedades introducidas por los europeos en un 95% de la población:

La viruela, el sarampión, la gripe, el tifus, la peste bubónica y otras enfermedades infecciosas endémicas en Europa tuvieron un papel decisivo en las conquistas europeas, al diezmar a muchos pueblos en otros continentes. Por ejemplo, una epidemia de de viruela devastó a los aztecas tras el fracaso del primer ataque español en 1520 y mató a Cuitláhuac, el emperador azteca que sucedió brevemente a Moctezuma. A lo largo de América, las enfermedades introducidas por los europeos se extendieron de tribu a tribu mucho antes de la llegada de los propios europeos, matando a un porcentaje estimado del 95% de la población nativa americana existente a la llegada de Colón.

Jared Diamond, Guns, germs and steel, ISBN 0–09–930278–0, pg. 77–78 El investigador Jorge Gelman, opinando sobre el debate del genocidio y la catástrofe demográfica en la Conquista de América, sostuvo:

No estoy seguro que el término (genocidio) sea el más adecuado, aunque no hay ninguna duda de la magnitud de la mortandad entre los pueblos indígenas americanos, que siguieron a la invasión y conquista europea. Las razones son muy variadas: seguramente desde el punto de vista cuantitativo lo peor fueron las enfermedades, pero estuvieron potenciadas por la explotación, las hambrunas, la separación de las familias por los sistemas de trabajo forzado.[14] Respecto al mismo debate, y en línea con Henry Kamen, la historiadora argentina María Sáenz Quesada niega las imputaciones de exterminio sistemático argumentando que los europeos no podían eliminar a su mano de obra:

Yo no diría que hubo asesinatos masivos, diría que hubo luchas. Los aztecas y Cortés por ejemplo lucharon. Masacres deliberadas para matar indígenas no hubo, por la simple razón de que eran la fuerza de trabajo que los españoles iban a usar.[14] Robert McCaa introduce también las devastaciones ecológicas como factor agravante de la catástrofe demográfica:

El rol de las enfermedades no puede ser entendido sin tener en cuenta el cruel tratamiento a que se sometió a la masa de la población nativa (migración forzada, esclavitud, demandas laborales abusivas, y tributos exhorbitantes) y la devastación ecológica que acompañó la colonización española.[15] Otros investigadores, como Ward Churchill, profesor de ética de la Universidad de Colorado en Boulder y activista étnico, sostiene que si bien las enfermedades fueron la causa directa que más incidió en la catástrofe demográfica los europeos agudizaron intencionalmente su efecto:

¿Se echaron para atrás aterrados, diciéndose «un momento, hemos de poner coto a todo este proceso, o al menos ralentizarlo en la medida de lo posible, hasta que podamos afrontar una manera de impedir que se propaguen sus efectos?» Ni mucho menos. Su respuesta, en la totalidad del continente, consistió en acelerar la velocidad de propagación extendiéndola en la medida de lo humanamente posible.[16] Uno de los inconvenientes que se han señalado[17] a la teoría de las epidemias como causa de la catástrofe demográfica, es que no se conoce ninguna pandemia que haya eliminado prácticamente la totalidad de la población de un continente, «debido a que, por norma, los virus, microbios y parásitos no acaban con la mayoría de sus víctimas».

Ni siquiera la Peste Negra, símbolo de la enfermedad virulenta, fue tan mortífera como se sostiene fueron estas epidemias. La primera incursión en Europa de la Peste Negra, entre 1347 y 1351, constituyó la clásica epidemia en territorio virgen. La mutación acababa de crear la variante pulmonar del bacilo conocido como yersinia pestis. Pero es que ni siquiera en aquella ocasión la enfermedad acabó con más de un tercio de sus víctimas.[18] Otros factores añadidos[19] fueron los desplazamientos forzados de población por las políticas de reducción (pueblos de indios, aldeas) y por desplazamientos forzados de fuerza de trabajo hacia entornos distintos, así como lo que el historiador Nicolás Sánchez llamó “desgana vital”, es decir, la decepción psicológica por la conquista y la desesperanza causada por el derrumbamiento del mundo indígena, así como la destrucción de economías de susbistencia en algunas sociedades.

Exterminio sistemático [editar]El ministro de Defensa de Bélgica, André Flahaut, sostuvo en 2004 que en América del Norte se cometió el mayor genocidio de la historia mundial, afirmando que la debacle demográfica se debió al asesinato y el exterminio y minimizando el papel de las epidemias. El exterminio continuaría según el ministro hasta hoy en día. Así lo afirmó al presentar el 8 de abril de 2004 un informe del gobierno titulado Genocidios. La crónica periodística transcribe así sus afirmaciones:

En América del Norte se cometió el mayor genocidio de la historia mundial (…) sólo en América del Norte fueron asesinados 15 millones de indígenas desde que Cristóbal Colón puso pie en este continente en 1492, y sugirió que el exterminio continúa hasta hoy. Otros 14 millones fueron masacrados en América del Sur (…). Aunque la cantidad de víctimas no se puede saber con certeza, sí existen pruebas irrefutables de una campaña deliberada de exterminación, despojo y aculturación de los pueblos nativos, opuestas a distintas teorías negacionistas. Tales teorías sostienen que las enfermedades que mataron a gran parte o la mayoría de los indígenas fueron un subproducto desafortunado del ”contacto” entre culturas.[20] La Cumbre Continental de Pueblos y Organizaciones Indígenas, sostiene que han sido objeto de un proceso de genocidio:

Que los Pueblos Indígenas hemos sido víctimas por quinientos trece años de un proceso de genocidio, colonización y discriminación producto de ideologías y políticas imperiales, mismas que han violado nuestros derechos fundamentales. Cualquier diálogo entre Pueblos Indígenas, el Estado y la Sociedad, debe tomar en cuenta la naturaleza colectiva e histórica de estos derechos.[21] El periodista y escritor Eduardo Galeano, autor de Las venas abiertas de América Latina, utilizando la palabra otrocidio como equivalente de genocidio, afirmando que los indígenas americanos fueron objeto de genocidio en nombre de la religión, lo que es equiparado con el genocidio que sufren actualmente debidos al progreso:

Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso. Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.[22] El historiador Oreste Carlos Cansanello,[23] de la Universidad Nacional de Luján, refiriéndose a una polémica sobre el uso del término “genocidio”, la suscribe, pero no como campaña de exterminio sistemático, sino fruto de la explotación de los indígenas para la extracción de metales preciosos:

[La conquista y colonización de América fue] una cruzada de evangelización, pero el principal objetivo fue la cruzada por la extracción de metales y eso derivó en la muerte de millones de habitantes, una muerte que no fue precisamente accidental, por eso fue un genocidio… Desde ningún punto de vista es salvable el genocidio indígena como ningún otro genocidio.[14] Sin embargo, el historiador argentino Félix Luna hizo el siguiente comentario a una noticia difundida por la agencia oficial de noticias bajo el título Se cumplen 513 años del mayor genocidio de la historia:

Es sesgada y unilateral. Por supuesto que, al hablar de conquista, hubo violencia y crueldades, pero decir que fue el mayor genocidio de la historia es una exageración, y me asombra.[24]

Consecuencias del colapso demográfico [editar]

Derrota de los imperios azteca e inca [editar]Cuando Colón llegó a América la población de los pueblos español y portugués juntas no llegaban a 10 millones de personas[25] y en toda Europa vivían entre 57,2 y 70 millones.[26] La población total de los pueblos originarios superaba varias veces la cantidad de españoles y portugueses en todas las estimaciones, y Dobyns la ha estimado en 110 millones.[27]

Los pueblos inca y mexica, cada uno, superaban en población a españoles y portugueses. Treinta años después los pueblos español y portugués ya superaban en población a los mexicanos y quechuas y un siglo después tenían más habitantes que toda la población indígena americana.

En esas condiciones la posibilidad de que se mantuvieran en pie las culturas e imperios desarrollados autónomamente en América por milenios, era inverosímil. España, que llegó a América con menos de la mitad de la población mexicana, 20 años después tenía el doble, y 100 años después tenía más de diez veces la población mexicana. Frente a la magnitud de estos datos y el exterminio que por si solos produjeron de las sociedades americanas, la incidencia de los factores militares o culturales en el proceso de conquista pueden considerarse menores.

El historiador estadounidense Charles Mann dice que España “no habría vencido al Imperio (Azteca) si, mientras Cortés construía las embarcaciones, Tenochtitlán no hubiera sido arrasada por la viruela en la misma pandemia que posteriormente asoló el Tahuantinsuyu… La gran ciudad perdió al menos la tercera parte de población a raíz de la epidemia, incluido Cuitláhuac”.[28]

Algo similar sucedió con el Imperio Inca, derrotado por Francisco Pizarro en 1531. La primera epidemia de viruela fue en 1529 y mató entre otros al Emperador Huayna Cápac, padre de Atahualpa. Nuevas epidemias de viruela se declararon en 1533, 1535, 1558 y 1565, así como de tifus en 1546, gripe en 1558, difteria en 1614 y sarampión en 1618.[29] Dobyns estimó que el 90% de la población del Imperio Inca murió en esas epidemias.

En Nueva España el punto más grave de la debacle se vivió luego de la gran epidemia de cocoliztli y matlazáhuatl en 1576 y 1581, respectivamente, cuando la población indígena se redujo hasta 1 millón de individuos. El siglo XVII equilibraría la población mediante un mayor entrecruzamiento étnico y una mayor inmigración europea y será hasta el XVII cuando la población recupere un número aproximado (20 millones de habitantes) al que contaba Mesoamérica en el momento del contacto (1519).

Captura masiva de africanos subsaharianos para venderlos como esclavos en América [editar] Esquema de un barco negreroArtículo principal: Esclavitud: el comercio negrero Para reemplazar como trabajadores a la gran cantidad de indígenas muertos durante el siglo XVI, a partir del siglo XVII los europeos capturaron alrededor de 60 Millones de africanos al sur del Sahara, de los cuales unos 12 millones llegaron vivos a América donde fueron reducidos a la esclavitud.

Referencias [editar]↑ Amores Carredano, Juan B. (Ed.), Historia de América, Editorial Ariel, Barcelona, 2006, pags. 326–365

↑ Amores Carredano, Juan B. (Ed.) Op. Cit.

↑ Livi-Bacci, Historia mínima de la población mundial, Editorial Ariel, Barcelona, 1990, pag. 57

↑ Katz, S. T. (1994–2003). The Holocaust in Historical Context, (2 vols.), Nueva York, Oxford Universtity Press

↑ Dobyns, H. F. (1983). Their number become thined: Native American population dynamics in Eastern North America, Knoxville (Tenn.), University of Tennesee Press.

↑ Cook, S. F. y W. W. Borah (1963), The indian population of Central Mexico, Berkeley (Cal.), University of California Press

↑ Mann, Charles (2006). 1491; Madrid:Taurus, pag. 136

↑ Covarrubias, Isaías M. (2004)La economía medieval y la emergencia del capitalismo, Cap. III, 2; ISBN:84–688–8317–4

↑ Villanueva Sotomayor, Julio R. (2001). El Perú en los tiempos antiguos, Lima: Empresa Periodística Nacional SAC

↑ a b Romano, Ruggiero. Mecanismo y elementos del sistema económico colonial americano, México, Fondo de Cultura Económica/El Colegio de México, pp. 47

↑ Ibid.

↑ Levene, Ricardo (1992). Lecciones de historia argentina, Buenos Aires: Corregidor

↑ citada por Mann, Charles (2006). 1491; Madrid:Taurus, pag. 181

↑ a b c Polémica alrededor de la conquista y colonización española, El Correo, 12 de octubre 2005

↑ Fue el siglo XVI una catástrofe demográfica para México? Una respuesta basada en la demografía histórica no cuantitativa, Robert McCaa, Cuadernos de Historia, no. 15 (Diciembre 1995), pp. 123–136

↑ Citado en Mann, pag. 182–183

↑ Ver Mann, id, pags. 143–159

↑ Mann, id,. 143

↑ Ibid.

↑ Indígenas-América del Norte: Genocidio, sí señor, por Marty Logan, Montreal, IPS, 9 de agosto de 2004

↑ Cumbre Continental de Pueblos y Organizaciones Indígenas, Mar del Plata, 2005

↑ Galeano, Eduardo (1992). Cinco siglos de prohibición del arcoiris en el cielo americano

↑ Oreste Carlos Cansanello, SECYT, Argentina

↑ Controvertido artículo de Télam considera la conquista de América el mayor genocidio. Varios historiadores expresaron su asombro, por Susana Reinoso, La Nación, 12 de octubre de 2005

↑ Mann, Charles (2006). 1491; Madrid:Taurus, pag. 136

↑ Covarrubias, Isaías M. (2004)La economía medieval y la emergencia del capitalismo, Cap. III, 2; ISBN:84–688–8317–4

↑ Dobyns, H. F. (1983). Their number become thined: Native American population dynamics in Eastern North America, Knoxville (Tenn.), University of Tennesee Press.

↑ Mann, Charles (2006). 1491; Madrid:Taurus, pag. 179–180

Autor:http://es.wikipedia.org/wiki/Cat%C3%A1strofe_demogr%C3%A1fica_en_Am%C3%A9rica_tras_la_llegada_de_los_europeos


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