Mesoamerica

Mesoamerica

Después de los desplazamientos, los pobladores que venían de Asia se asentaron gradualmente en el continente Americano: Canadá, Estados Unidos de Norteamérica, México, Centro y Sudamérica.

En los primeros tiempos, su condición de nómadas les permitió compartir determinados elementos culturales con otros grupos; posteriormente, la vida sedentaria los enfrentó a diversos medios naturales que los llevaron a desarrollar diferentes niveles de cultura.

Desde 1910, a la fecha, se han realizado numerosos estudios sobre el México antiguo que tratan de explicar la estructura y la dinámica de los pueblos que lo conformaron.

En 1940, Paul Kirchhoff, en términos culturales y geográficos, definió el área que hoy ocupa el país y parte de Centroamérica. De manera convencional dividió el territorio en dos zonas: Aridoamérica y Mesoamérica; la primera, localizada al norte de la República Mexicana, al norte de Mesoamérica, se le llama así por el tipo de suelo: seco, árido y poco productivo para la agricultura.

Los habitantes de Aridoamérica no lograron desarrollar una agricultura constante, por ello se dedicaron a la caza, a la pesca y a la recolección. Algunos grupos, como los yaquis y pápagos de Sonora, los tarahumaras de Chihuahua y los coras y huicholes de Nayarit, lograron cultivar terrenos pequeños y se iniciaron en la cestería y en trabajos de alfarería.

Mesoamérica quedó comprendida al norte entre los ríos Sinaloa, por el noroeste, y el Pánuco, por el noreste; al sur limitó con el río Motagua, el golfo de Nicoya y la península del mismo nombre, en la actual Costa Rica. Es la parte central del continente americano, escenario geográfico de numerosas culturas cuyas relaciones propiciaron influencias recíprocas.

La frontera entre Mesoamérica y Aridoamérica no era una simple línea que separaba de un lado los campos cultivados y del otro los secos matorrales, sino una zona grande y cambiante, dominada unas veces por los recolectores y otras por los cultivadores. Que el control estuviera de un lado o de otro dependía, en buena medida, de que la zona ocupada tuviera o no contactos con bases exteriores.

Existen indicios de que el cultivo se extendió, durante cierto periodo, mucho más lejos, hacia el norte. En la costa del Pacífico, el cultivo y la vida de las comunidades llegó hasta el río Sinaloa; en tiempos más remotos, parte del Bajío era explotada por los cultivadores. Una franja estrecha de cultivos se extendía a través de Zacatecas y Durango hasta los límites de lo que hoy es Chihuahua. Esta franja llegaba hasta los límites del desierto.

La Quemada era un centro fortificado en la cima de una colina, al suroeste de la ciudad de Zacatecas. Ahí se encuentran vestigios de un templo, con pirámides, juego de pelota y un patio rodeado de muros. Más al norte, en Chalchihuites, se localiza un lugar semejante a La Quemada. Asimismo, en Loma de San Gabriel, en la frontera de Chihuahua y Durango, hay otra réplica del conjunto arquitectónico de La Quemada.

Estos grupos tienen influencia tolteca y teotihuacana. Además, en la región norte de Meztitlán es posible que hayan practicado una agricultura basada en el riego.


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