Utilitarismo

Utilitarismo

El utilitarismo es un marco teórico para la moralidad, basado en una maximización cuantitativa de consecuencias buenas para una población. La moralidad de cualquier acción o ley viene definida por su utilidad para la humanidad. Utilidad es una palabra que significa que las consecuencias positivas deben estar maximizadas. Estas consecuencias usualmente incluyen felicidad o satisfacción de las preferencias. El utilitarismo es a veces resumido como “el máximo bienestar para el máximo número de personas”. En resumen, el utilitarismo recomienda emplear métodos que produzcan más felicidad o aumenten la felicidad en el mundo.

Tabla de contenidos [ocultar] 1 Historia del Utilitarismo 2 Tipos de Utilitarismo 2.1 Utilitarismo negativista 2.2 Utilitarismo del acto contra el Utilitarismo de las normas 2.3 Utilitarismo preferencial 3 Críticos del Utilitarismo 4 Enlaces externos

Historia del Utilitarismo [editar]El utilitarismo fue propuesto originalmente durante los siglos XVIII y XIX en Inglaterra por Jeremías Bentham y James Mill entre otros autores, aunque también se puede remontar a filósofos de la Grecia Antigua como Parménides. Tanto la filosofía de Epicuro como la de Bentham pueden ser consideradas como dos tipos de consecuencialismo hedonista, pues juzgan la corrección de las acciones según su resultado (consecuencialista) en términos de cantidad de placer o felicidad obtenida (hedonismo).

Hay un debate sobre quién usó, por primera vez, el término “utilitarismo”, si Bantham o Mill: John Stuart Mill (Autobiography, ed. J. S. Cross (1924), p. 56) dice que él fue el primero en utilizar el término “utilitarianism” en relación con la “sociedad” que había propuesto fundar: “Utilitarian Society”. Pero en una obra de Bentham, de 1780 (solo editada póstumamente), se descubrió que este autor lo usó primero que Mill, cuando quizo crear la “Secta del Utilitarismo” por esos años.

“Como movimiento dedicado a la reforma -escribió Bertrand Russell-, el utilitarismo ha logrado ciertamente, más que todas las filosofías idealistas juntas, y lo ha hecho sin grandes alharacas”.

Tipos de Utilitarismo [editar]

Utilitarismo negativista [editar]Muchas teorías utilitaristas defienden la producción del máximo bienestar para el máximo número de personas. El utilitarismo negativista cree necesario promover la menor cantidad de dolor o daño para el mayor número de personas. Los defensores de esta interpretación del utilitarismo argumentan que ésta propone una fórmula ética más eficaz, pues hay más posibilidades de crear daños que de crear bienestar, y los daños mayores conllevan más consecuencias que los más grandes bienes. Es lo contrario del utilitarismo positivo

Utilitarismo del acto contra el Utilitarismo de las normas [editar]Se han propuesto otras formas de utilitarismo. La forma tradicional de utilitarismo es la del utilitarismo del acto, que afirma que el mejor acto es el que aporta la máxima utilidad. Una forma alternativa es el utilitarismo de las normas, que afirma que el mejor acto es aquel que forme parte de una norma que sea la que nos proporciona más utilidad.

Para entender mejor los conceptos anteriores, se puede considerar el escenario siguiente:

Un cirujano tiene seis pacientes: uno necesita un hígado, otro un páncreas, otro una vesícula biliar y dos necesitan riñones. El sexto paciente se acaba de operar del apéndice.

¿Debe el cirujano matar al sexto paciente y trasplantar sus órganos al resto de pacientes? Esto violaría obviamente los derechos del sexto paciente, pero el utilitarismo implica que dada una elección binaria entre (1) matar al hombre y distribuir sus órganos o (2) no matarlo, y muriendo en consecuencia los otros cinco, deberíamos escoger la primera opción según la óptica del utilitarismo del acto.

Como se observa, un estrecho utilitarismo del acto se enfrenta contra el sentido común porque recomienda matar al paciente, pero otras versiones más sofisticadas de utilitarismo, como el utilitarismo de las normas, ofrece argumentos para no matarlo (en particular, el hecho de que normas que permitiesen sacrificar personas inocentes serían globalmente perjudiciales).

Un utilitarista de las normas se fijaría en las normas antes que en el acto en sí (el matar al sexto paciente). Una norma posible en este caso sería “si un cirujano pudiera matar a alguien relativamente sano para trasplantar sus órganos a más de una persona que los necesite, así lo debería hacer”.

Esta norma, si se institucionalizara en una sociedad, obviamente tendría consecuencias negativas. Las personas relativamente sanas dejarían de ir al hospital, se harían operaciones de trasplante muy arriesgadas, etc.

Así que un utilitarista normativo diría que debemos implementar la norma opuesta: no dañar los órganos de personas sanas para darlos a las personas enfermas. Si el cirujano matara al sexto paciente entonces estaría haciendo lo incorrecto.

De hecho muchos utilitaristas argumentarían que el utilitarismo no sólo comprende los actos, sino que también los deseos y disposiciones, premios y castigos, reglas e instituciones. Una vez que se reconoce esto, el utilitarismo se convierte en una teoría moral más compleja y rica, que se alinea más con nuestro sentido común e intuiciones morales.

Utilitarismo preferencial [editar]En un tipo particular de utilitarismo que define a la utilidad en términos de satisfacción de las preferencias. Los utilitaristas de la preferencia afirman que lo correcto a hacer es aquello que produzca las mejores consecuencias, pero definiendo a las mejores consecuencias en términos de satisfacción de las preferencias, que incluiría conceptos como la “reputación” antes que el puro hedonismo.

Críticos del Utilitarismo [editar]Los críticos argumentan que esta visión se enfrenta a muchos problemas, uno de los cuales es el de la dificultad de comparar la utilidad entre diferentes personas. Muchos de los primeros utilitaristas creían que la felicidad podía ser medida cuantitativamente y ser comparada a través de cálculos, aunque ninguno consiguió hacer un cálculo semejante en la práctica.

Se ha argumentado que la felicidad de personas diferentes es inconmensurable, y que este cálculo es imposible, pero no solo en práctica sino como principio. Los defensores del utilitarismo responden a esto afirmando que ante éste problema se encuentra cualquiera que tenga que escoger entre dos estados alternativos que imponen serias cargas a las personas implicadas. Si la felicidad fuera inconmensurable, la muerte de cientos de personas no sería peor que la muerte de una.

Otro de los argumentos en contra del utilitarismo, según James Rachels en su Introducción a la Filosofía Moral, es la acusación de que esta forma de actuar es demasiado exigente y elimina la distinción entre deberes y acciones sepererogatorias.

Para sustentar ésto los antiutilitaristas parten de lo que reconoce el propio filósofo utilitarista John Stuart Mill: “el utilitarista obliga a ser tan estrictmente imparcial como un espectador desinteresado y benévolo”.

Tomando en cuenta como palabra clave “obliga”, los filósofos adversos a Bentham y Mill plantearon a través de ejemplos imaginarios, dos maneras de distinguir las acciones caritativas de las personas: aquellas que adoptan una posición utilitaria, deben forzosa y obligatoriamente deshacerse de sus bienes para contribuir al bienestar de los demás, aún si por esta causa su estatus social queda a la altura de los más pobres.

El utilitarista congruente deberìa por decisión propia o por conciencia donar parte de sus riquezas si estas producen más felicidad que al consevarlas para sí.

Por otro lado, los utilitaristas responden a tales críticas con el argumento que los ejemplos propuestos son totalmente imaginarios y sólo en la mente de algunos filósofos sucederían tales cosas, siendo que la utilidad se encarga de decir por qué son o no son convenientes en la vida real.

El filósofo utilitarista australiano J. J. C. Smart nos aclara que debemos de tener mucho cuidado con el sentido común, porque en ocasiones éste está influenciado por nuestros sentimientos, o sea que a veces la interpretación que hacemos de una situación determinada puede estar inspirada por las costumbres y preceptos aprendidos de nuestros padres, la sociedad, etc. Tal vez, ésta sea la más grande aportación del utilitarismo, su puesta en duda del sentido comùn como fuente de la moral.

El utilitarismo ha sido también criticado por llegar a tales conclusiones contrarias a la moral del “sentido común”. Por ejemplo, si estuviéramos forzados a escoger entre salvar a nuestro propio hijo o salvar a dos hijos de gente a la que no conocemos, la mayoría de gente escogería el salvar a su propio hijo. En cambio, el utilitarismo defendería salvar a los otros dos, pues dos personas tienen un potencial mayor de felicidad futura que una.

Los utilitaristas responden a este argumento diciendo que el “sentido común” ha sido utilizado para justificar muchas posiciones en temas controvertidos y esta noción de sentido común varía según el individuo, haciendo que no pueda ser una base para una moralidad común.

John Rawls (1921–2002) rechaza el utilitarismo, tanto el normativo como el de los actos, pues hace que los derechos dependan de las buenas consecuencias de su reconocimiento, y esto es incompatible con el liberalismo. Por ejemplo, si la esclavitud o la tortura es beneficiosa para el conjunto de la población podría ser justificada teóricamente por el utilitarismo. Rawls defiende que la ética política debe partir de la posición original. Los utilitaristas argumentan que Rawls no tiene en cuenta el impacto indirecto de la aceptación de políticas inhumanas.

Es importante destacar que la mayoría de críticas van dirigidas al utilitarismo de los actos, y que es posible para un utilitarista de las normas llegar a conclusiones que sean compatibles con los críticos.

De hecho, John Stuart Mill consideró que Immanuel Kant (1724–1804) era un utilitarista de las normas. Según Mill los imperativos categóricos de Kant solo tienen sentido en casos de violencia si consideramos las consecuencias de la acción. Kant afirma que el vivir egoístamente no puede ser universalizado pues todos necesitamos el afecto en algún u otro momento. Según Mill este argumento se basa en las consecuencias. Puede observarse que algunas formas de utilitarismo son potencialmente compatibles con el kantianismo y otras filosofías morales.

R. M. Hare es otro ejemplo de utilitarista que ha adaptado su filosofía al kantianismo. No basa su teoría en el principio de la utilidad. Cree que podemos hacer consideraciones utilitaristas al formular juicios universales. A esta filosofía él la llama prescriptivismo universal.

Autor: http://es.wikipedia.org/wiki/Utilitarismo


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